Naturaleza y Destino de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla

CAPÍTULO I PRESENTACIÓN

1. La Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, ha nacido en el momento en que la Universidad tecnocrática es sacudida por su propio fracaso, y las instituciones universitarias son asaltadas por doctrinas que niegan la libertad de cátedra, la libertad de investigación y con ello aniquilan la autonomía universitaria, sin la cual la institución pierde su libertad y deforma, cuando no destruye su esencia.

2. Nacida no en la paz, sino en la lucha contra la escalada violenta del sectarismo, la UPAEP anhela realizarse como una institución que atiende a la finalidad última de la enseñanza, que es la de moldear el espíritu humano, como se forja la espada, para que esté siempre pronto y dispuesto el ánimo para la defensa de la Verdad.

3. Como resultaría un absurdo la existencia de una universidad que careciera de Ideario, de una propia y personal visión de la realidad fundamentada en la verdad y traducida en una lógica exposición doctrinaria, es que ahora presentamos los principios que regulan la vida de nuestra Universidad.

4. Del contenido de nuestro Ideario surge claramente la decisión de encauzar a la UPAEP por una ruta difícil y áspera que da a sus integrantes un estilo diferente en la vida, ya que la enseñanza que en ella se imparte, busca formar al hombre antes de pensar en la profesión que tendrá.

5. La UPAEP es una Universidad de Inspiración Católica, fundada y dirigida por laicos católicos, y se propone el reto de contribuir a reordenar las realidades temporales conforme a los valores del Evangelio.

6. En el espíritu en que el Magisterio de la Iglesia define la identidad y misión de la Universidad Católica, la UPAEP desea colaborar en la gran tarea de Evangelizar la Cultura. Esta tarea constituye la esencia de su misión como institución cultural y educativa.

CAPÍTULO II

PRINCIPIOS GENERALES

El Hombre y la Sociedad

1. El hombre es una criatura, síntesis única de materia y espíritu, que dotado de inteligencia y voluntad no es un objeto más de la naturaleza, sino una Persona, un sujeto libre y responsable con una vocación única e intransferible que trasciende al tiempo y a la historia.

2. Por ser portador de una dignidad sagrada, es superior a todos los demás seres materiales. Como persona, todo hombre, es sujeto de deberes y derechos anteriores a toda sociedad; los cuales deben ser reconocidos y protegidos por ella.

3. Social por naturaleza, capaz de transformar el mundo en su provecho, de progresar, de construir su sociedad y vivir conforme a su propia dignidad, el hombre está abierto a valores trascendentes como la verdad, el bien, la justicia ... , a los que naturalmente aspira y a los que tiene derecho porque de ellos depende su auténtica felicidad y realización.

4. Todo hombre tiene derecho a los bienes materiales y espirituales necesarios para desarrollarse íntegra y ordenadamente, conforme a su dignidad de persona humana, y alcanzar su fin que sólo puede lograr con el ejercicio responsable y personal de su libertad.

5. La sociedad es natural y necesaria al hombre. En ella nace, en ella se educa y ella le proporciona los bienes indispensables para su pleno desarrollo. A ella debe servir contribuyendo a la realización del Bien Común, del que han de participar todos los miembros de la sociedad.

6. En la sociedad cada hombre tiene su propio lugar; y como persona responsable y libre, consciente de sus deberes y derechos, aporta su esfuerzo al servicio de sus semejantes y a la construcción de una sociedad ordenada y justa. Hombre y sociedad se implican e integran mutuamente. Uno sin otra son mutilaciones deformantes.

7. Son falsas las concepciones y prácticas colectivistas y totalitarias que ahogan la libertad, consideran que el gobierno es el único responsable y capaz de resolver todos los problemas de la sociedad, niegan al pueblo sus derechos fundamentales, y rebajan su dignidad al considerarlo como instrumento al servicio de los que gobiernan el Estado.

8. Tampoco es válido el individualismo egoísta, que reclama un ejercicio irresponsable de la libertad en detrimento del Bien Común y la Justicia, pues nadie es autosuficiente; todos recibimos de la sociedad los bienes necesarios para una vida digna y plena como personas humanas.

9. La vida íntegra y sana de la sociedad depende de la plenitud de los hombres que la forman y de la madurez y el vigor de los grupos intermedios que la integran. Ellos son necesarios para garantizar la libertad de las personas y el cumplimiento del fin de la sociedad. La familia, la empresa, las asociaciones profesionales, los sindicatos, las instituciones educativas, etc., constituyen el cuerpo de la sociedad, y el cauce por el que cada persona contribuye al progreso de la misma; sin ellas el Pueblo se convierte en masa.

La Cultura

10. La cultura en su acepción más noble y elevada es la formación del hombre, es decir, el cultivo y la maduración perfectiva de las potencialidades y capacidades humanas; y el conjunto de obras, instituciones, virtudes, ideas, principios, etc., que son capaces de formar a las personas porque encarnan en sí los valores fundamentales de los que depende el perfeccionamiento armónico, jerarquizado e integral de la persona humana. Estos dos conceptos relacionan adecuadamente cultura y educación y permiten precisar la forma en que se entiende la misión de la Universidad.

11. Cada generación ha de recibir la cultura como el conjunto de obras y realizaciones valiosas de los hombres en los distintos terrenos de la actividad humana: espiritual, moral, intelectual, político, artístico, económico, técnico, etc., que han permanecido a través del tiempo; y la debe aceptar con respeto por los valores que encarna, y con gratitud a los antepasados, quienes con su esfuerzo brindan a otros hombres la oportunidad de elevarse más allá de su estatura, y de hacerse mejores, más dignos y de acercarse más al ideal de perfección que hay en el hombre.

12. La cultura es patrimonio de todos los hombres; a todos deben brindárseles las oportunidades concretas de cultivar su cuerpo y su espíritu con el acervo cultural de la humanidad, de tal manera que puedan realizar su vocación personal, habida cuenta de las circunstancias concretas de capacidad personal, carácter, sexo, tradición cultural y posibilidades de la sociedad.

13. El hombre no debe conformarse con recibir la cultura, sino que ha de incrementarla, purificarla y proyectarla hacia nuevas realizaciones conforme a las necesidades de cada época; de ella permanece lo esencial, los bienes que no cambian y que son necesarios para el perfeccionamiento del hombre, que también permanece él mismo, con su naturaleza y necesidades fundamentales a través del tiempo.

14. La cultura es formación y no sólo instrucción o información. Frente a ella existe la seudocultura, manifestada en obras sin valor, realizaciones que son contrarias a las auténticas dimensiones del hombre, al que deforman o destruyen. Estas no son progreso sino subversión, destruyen al pueblo y a la Universidad porque destruyen al hombre.

15. La cultura es armónica, orgánica y jerarquizada, adecuada al orden y jerarquía natural de las potencialidades del hombre; en ella es más importante cualidad y profundidad que cantidad y acumulación. Por eso afirmamos que cualquier hombre puede ser culto a pesar de que no sea instruido, si hace el bien y hace bien lo que hace, por más humilde que sea.

La Educación

16. La educación es el proceso permanente de actualización ordenado y jerarquizado, de todas las potencialidades y capacidades del hombre, para que llegue a su plenitud y madurez, desarrollando sus cualidades individuales y cumpla su vocación personal; a la vez que promueva el mejoramiento de las circunstancias sociales e históricas en que vive.

17. En este sentido, la educación es la tarea fundamental del hombre, es el requisito de su realización. El fin de la educación es el hombre perfecto, pero entendemos que el hombre no es su propio fin, éste es trascendente al hombre mismo y a la luz de él, la tarea educativa y universitaria adquiere todo su sentido y valor.

18. El agente principal de la educación es el propio educando, quien asimila, conquista y se forma, al hacer suyos y recrear la cultura y las obras valiosas que el maestro le aproxima y le presenta de manera ordenada y sugestiva, guiándolo a los valores y bienes fundamentales que ha de hacer suyos e incrementar, para formarse como hombre sabio, justo y veraz.

19. Esta concepción de la educación que corresponde al concepto más noble y tradicional de la educación en occidente, supone como algo evidente y necesario la libertad del educando, su actividad, su decisión, su deseo y voluntad de formarse; es una educación de la libertad. Una auténtica Educación Universitaria, no se limita a la información, ni a la formación intelectual, física, técnica o profesional, sino que culmina, madura y logra su fin con la educación moral.

20. La educación se logra por mediación de la cultura que forma a quien la acoge y la integra a su persona. Sobre todo, de la cultura que inspira las instituciones y la convivencia humana; los valores vividos en la familia, la escuela, la universidad y en cualquier grupo humano, son los que elevan a los hombres. Por eso ha de ponerse el empeño educativo, no sólo en la calidad académica de la enseñanza, sino también en el ambiente que anima a la comunidad universitaria, pues en definitiva son los hombres los que educan a los hombres conjugando dos libertades que se armonizan cuando coinciden en la verdad y en el bien.

21. Todo hombre tiene derecho a la educación, y aquellos que tienen la oportunidad de acercarse a la educación superior, deben ser los primeros en el servicio humilde que fructifique en la educación del Pueblo. Contra el orgullo intelectual y elitista se afirma que el hombre educado no es el que sabe más, sino el que es mejor.

CAPÍTULO III

LA UNIVERSIDAD, ALMA MATER

1. La Universidad en una institución que existe en el tiempo, pero que posee como cualidad esencial a su misión la de mantenerse fiel a la verdad que no está sujeta a la dinámica temporal.

2. Su propia estructura -si por estructura (struere) entendemos el término que significa construir o colocar ordenadamente una pluralidad de partes- está diseñada por la misión de la enseñanza y la investigación como actividades que se complementan. De ella nace la vertiente lógica en que se desenvuelve su cotidiano quehacer.

3. Su estructura se traduce en un complejo funcional en equilibrio, que mueve a investigar cómo se hace lo que se hace, implica una armadura u organización con clara dimensión teleológica.

4. En sí misma, la Universidad lleva la vocación para conocer la universalidad de las ideas, porque en su esencia está también su acendrado amor por la verdad.

5. Por eso la Universidad actual ha de hacer suyo el objetivo y misión que dio origen hace siglos a la institución universitaria, y definirse como una comunidad organizada y jerárquica de maestros y alumnos, que tiene por fin la transmisión, la investigación, la organización y defensa de la Verdad y de la Cultura fundada en ella, en el nivel más elevado y en sus manifestaciones más nobles al servicio de la sociedad de la que forma parte.

6. La Universidad lleva grabado en su nombre el sello de su origen y la ordenación hacia su destino. "Universitas" designa al mismo tiempo la universalidad, la muchedumbre de maestros, alumnos y autoridades que participan de la misma Verdad, que da unidad y coherencia a la pluralidad de saberes, y que es el Bien Común de las inteligencias; y también implica esa misma verdad, en tanto que integra jerárquicamente la totalidad de los conocimientos humanos, en la unidad que tiene como polos al hombre y a la Verdad Suprema.

7. La "Universitas" es la comunidad concreta y el ideal de la institución que acoge la verdad en todas sus manifestaciones, desde la más sencilla hasta la más elevada y trascendente, y la proyecta como el núcleo esencial en que ha de basarse la formación de los hombres. Por encima de la ciencia, de la técnica y de las profesiones, la Universidad se preocupa por lo universal, por lo que es propio del hombre, de todos los hombres. Es la institución humana cuya misión por excelencia es cimentar en la Verdad la formación integral de los hombres y de la sociedad.

8. La Universidad es esencialmente humanista, porque centra en el hombre su misión. Ha nacido del espíritu para representar sus intereses en el mundo de la cultura, y garantizar al hombre el alimento natural de su alma. Atenta a las necesidades materiales del hombre y de la sociedad, las estudia y las valora en su profunda dimensión humana. A la luz de esta consideración proyecta las soluciones prácticas.

9. El humanismo verdadero es el que considera al hombre en razón de su origen y en la grandeza de su destino que trasciende las dimensiones de la historia. No se encierra en dimensiones temporales porque ello sería mutilar el ser mismo del hombre y olvidar el fundamento de su dignidad.

10. La vitalidad de la Universidad estriba en la búsqueda desinteresada de la Verdad, por encima de sus aplicaciones prácticas. La Universidad es el recinto de la teoría, el templo de la reflexión, de la contemplación para la acción. La fecundidad práctica de los conocimientos depende de la Verdad de los mismos, pues el bien nunca se aparta de la Verdad.

11. Nota característica de la Universidad, es el rigor filosófico y científico en que transcurre su cotidiano quehacer; por ello debe eliminar el estrecho cientificismo que pretende reducir la Verdad a los alcances de un método o de una ciencia particular.

12. Fundada en un vigoroso humanismo que considera la integralidad de las dimensiones del hombre, la Universidad promueve el crecimiento de cada ciencia y saber, les da forma, orden y fin en la unidad. A ello contribuyen las escuelas y facultades, principalmente las que se orientan directamente a la consideración y jerarquización de la cultura a la luz de sus valores supremos.

13. Por ello, el universitario se forma por la "Universitas" más que por su escuela. La Universidad, es pues, ALMA MATER, fuente nutricia del saber, savia vivificante y unificadora del espíritu, conjunción de saberes multidisciplinarios, que busca la unidad en la diversidad. Es decir, un espíritu común que se proyecta hacia la vida y hacia la sociedad para impregnarlas de la riqueza y del orden de la cultura, y contribuir así, a saciar la sed de Absoluto que hay en el corazón humano.

CAPÍTULO IV

DESTINO DE LA UNIVERSIDAD POPULAR AUTÓNOMA DEL ESTADO DE PUEBLA

1. En su tarea educativa, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, sostiene estos principios. Al definir su misión específica como Universidad, se fundamenta en esta concepción del hombre, de la cultura y la educación, que es su origen y razón de ser.

2. Somos una comunidad organizada y jerárquica de maestros, alumnos y autoridades. Nuestra unión se basa en la verdad, en el amor a una misma Verdad, compartida y buscada en enriquecimiento mutuo. Ligados por un mismo fin, maestros y alumnos trabajaremos investigando; los maestros como guías que convierten a los alumnos en colaboradores; los alumnos redescubriendo y haciendo suya la verdad transmitida y la verdad encontrada por la propia investigación.

3. Afirmamos que los valores superiores de la cultura son los bienes espirituales, por eso fundamentamos en ellos la misión de nuestra Universidad.

4. Aceptamos lo valioso del patrimonio cultural de la humanidad y sobre todo nos comprometemos a incrementar, difundir y defender el patrimonio cultural de nuestra Patria que forma ya parte del ser de nuestro Pueblo, y que es la base y el cauce de su futuro progreso y enriquecimiento cultural. Más aún, afirmamos que el respeto y desarrollo de nuestra cultura es la condición de la solución de los problemas de México en todos los órdenes, la base de la unidad nacional y la fuerza en que se funda la realización de nuestro destino.

5. Abierta a las manifestaciones culturales válidas de todos los hombres a través de la historia, tomamos como fundamento, inspiración y criterio de síntesis, a la Cultura Occidental que revitalizada por el Cristianismo marca la identidad cultural de nuestro pueblo. Lucharemos por defenderla, incrementarla y orientarla hacia nuevas realizaciones que den a México un lugar digno en la historia.

6. Sostenemos como principio y criterio básico el respeto a la libertad, fuente de la dignidad humana. Entendemos la libertad como la capacidad que tiene el hombre de autodeterminarse y guiarse al cumplimiento de su fin y a la realización de su vocación personal. Por la libertad el hombre es responsable y dueño de sus actos, y tiene en sus manos la realización de su destino.

7. Respetamos la conciencia de todos los miembros de la Comunidad Universitaria. Entendemos que la verdad no se impone, se propone y convence cuando es correctamente expuesta y vivida por el que la enseña; y por este mismo respeto, afirmamos también el derecho de todo hombre a ser educado en la verdad.

8. Entendemos la libertad de cátedra como el derecho de enseñar la verdad, aunado al derecho de todo maestro de no ser obligado a enseñar aquello de lo que no está convencido, y al derecho del alumno a no ser obligado a aceptar una tesis mediante coacción.

9. La responsabilidad es la otra cara de la libertad. Asumimos la que implica enseñar basados en el espíritu de este ideario, que inspira la vida de la UPAEP, a la que han sido invitados a colaborar libremente maestros, alumnos, trabajadores y autoridades universitarias.

10. Reconocemos también que cualquier aportación verdadera a la ciencia y a la cultura vale independientemente de la raza, nación, credo o filosofía de los hombres que la han realizado, y la UPAEP la recibe segura de que una verdad no contradice nunca otra verdad, sino la enriquece.

11. Defendemos el derecho a la libre investigación científica, al que no reconocemos otros límites que el respeto a la verdad en todas sus manifestaciones, a las leyes de la moral y la justicia.

12. Afirmamos la autonomía como valor esencial de la Universidad y como la garantía indispensable para el desarrollo de su vida y cumplimiento de su misión. La entendemos como la libertad de la Universidad para autodeterminarse conforme a sus propios principios y leyes en todo aquello que atañe a la realización de sus fines, organización interna, nombramiento de autoridades y personal académico y administrativo, admisión de alumnos, elaboración de planes académicos y selección de su contenido, elección de sistemas pedagógicos, adquisición y administración de recursos económicos. Sin autonomía no hay Universidad. Pero autonomía no significa que la Universidad deje de formar parte de la sociedad, ni que sea un estado dentro de otro estado. Reconocemos nuestra obligación de colaborar y estar sujetos a las exigencias del Bien Común de nuestra sociedad. La UPAEP sólo se somete a los intereses de la Verdad y a las exigencias de la Justicia.

13. Con el fin de colaborar y enriquecerse con las experiencias de otras Universidades e Instituciones de Enseñanza Superior, busca gustosa la relación y el intercambio con ellas.

14. La UPAEP se considera una comunidad activa dentro de la gran comunidad nacional. Nuestra actitud es positiva, no queremos destruir sino construir, aportar y compartir con todos la verdad que es el fundamento de la unidad. No aceptamos la falacia que postula la división en el seno de toda sociedad. El enfrentamiento entre los que mandan y los que obedecen o entre quienes enseñan y los que aprenden, se da sólo en una sociedad decadente que se ha apartado de su fin, y es instigado por aquellos que quieren destruirla.

15. Consideramos a los maestros como el elemento principal de la comunidad universitaria. De ellos depende lo que sea la UPAEP. El mejor maestro no es quien más sabe, sino aquél que es capaz de comunicar la verdad y de enseñar a amarla; el que forma en sus alumnos los hábitos de estudio e investigación. Maestro es aquél que enseña a aceptar la Verdad y a vivirla hasta sus últimas consecuencias; el auténtico maestro enseña más con su vida que con la lección académica.

16. Nos proponemos lograr la meta de la excelencia académica, cuidando que ésta se armonice con una equilibrada formación integral de los alumnos. Para ello nos atenemos en nuestras actividades docentes a los constantes progresos de la ciencia y la pedagogía, y consideramos a la investigación como la actividad superior de la vida universitaria, a la cual dedicaremos nuestros mejores recursos humanos y económicos.

17. Consideramos a los alumnos como elemento activo e integrado a la comunidad universitaria, responsables de sí mismos y de los fines de la Universidad. Dentro de la comunidad jerárquica que es la UPAEP, los alumnos participan con su estudio e investigación empeñando todas sus fuerzas en su formación integral y en el engrandecimiento de la Universidad.

18. Congruentes con nuestra concepción de la Educación concebimos al alumno como el agente principal pero no único de su propia formación, pues necesita de un maestro que le comunique sus conocimientos, el acervo cultural y científico logrado con el esfuerzo común de la humanidad, que lo guíe y estimule a investigar, y que le evite trabajo inútil, errores y fracasos en su desarrollo intelectual, vocacional y moral.

19. Activo en la vida universitaria, guiado por las autoridades y maestros, se forma en la comunicación e intercambio con sus compañeros y maestros de todas las escuelas. Convive en el deporte que templa y fortalece su cuerpo y su carácter. Participa en las actividades culturales, artísticas y sociales de la Universidad y penetra por el servicio social en los problemas de la comunidad; cimienta así su preparación para realizar en el ejercicio de su vocación los ideales acrisolados en los estudios y trabajos universitarios.

20. Fin primordial de nuestra Universidad es introducir a los alumnos en el conocimiento y análisis de los problemas sociales, económicos y políticos de nuestra Patria, y crearles conciencia de su responsabilidad en la promoción del Bien Común. Por ello consideramos como parte esencial de la formación de los alumnos el servicio social, que a la vez de colaborar al desarrollo del Pueblo, los acerque a los sectores sociales más necesitados y les forme un sentido de solidaridad y servicio que impregne el ejercicio futuro de su profesión.

21. Responsables de su función, las autoridades de la UPAEP pondrán todo su empeño en la selección, capacitación y actualización de los maestros; y respecto de los alumnos, les orientarán y apoyarán en sus iniciativas que contribuyan a su formación, y al engrandecimiento de la Universidad. Deberán crear y mantener un clima espiritual de colaboración, orden y respeto que permita a maestros y alumnos trabajar y convivir en auténtica amistad.

22. Quien es universitario lo es para siempre, y se caracteriza: porque en todas las circunstancias de la vida se guía por la verdad conquistada en el estudio y reflexión personal; porque jamás cesa en el estudio y la investigación y considera a la verdad no un medio, sino valiosa por sí misma y fecunda en todos los campos de la vida; porque integra todos sus conocimientos en una visión de conjunto, unitaria y jerárquica, que le aporta el sentido del mundo y de la vida y la posibilidad de fundamentar toda verdad en la Suprema Verdad; en fin, porque difunde y vive la verdad, y se compromete a realizarla en obras y a transformar la sociedad, para que todos los hombres vivan en ella. Este es el universitario que queremos formar.

23. La misión del universitario llega a su plenitud cuando en la vida profesional y en el seno de las instituciones que guían el destino de la sociedad, aplica competente y responsablemente los conocimientos que ha adquirido, y vive y defiende los valores de que se nutrió en la Universidad.

24. Para tal fin, la UPAEP instrumentará los mecanismos necesarios para mantener el vínculo con sus egresados, y colaborará en su actualización profesional.

25. Como la integridad de la verdad comprende a toda la realidad, nos proponemos crecer equilibradamente hasta abarcar la diversidad de las disciplinas científicas; pero daremos prioridad en nuestro desarrollo a las ciencias y actividades profesionales que respondan a las necesidades más urgentes de nuestra comunidad, y que contribuyan más eficazmente al progreso de nuestra región y de México.

26. No somos ajenos ni indiferentes a las necesidades del Pueblo, afirmamos que la sociedad en que vivimos debe reconstruirse desde lo más profundo. A las carencias y miserias materiales del pueblo que siempre se señalan, añadimos otras más graves, que son las morales, intelectuales y espirituales de todos los estratos de la sociedad.

27. Las soluciones a los problemas del hombre no se improvisan; o se fundamentan en la verdad o destruyen en lugar de construir. Leal con su naturaleza y misión, la UPAEP contribuye a la solución de estos problemas con el estudio serio y metódico de los mismos, con la difusión y defensa de los valores y principios de los que depende su solución. No dejamos los problemas al futuro, la UPAEP trabaja desde hoy, desde su nacimiento, en la transformación de los hombres por la verdad y la cultura.

28. Queremos universitarios que tengan la dignidad y coraje de luchar por sus ideales. Estamos de acuerdo con la auténtica inconformidad juvenil que se rebela, en nombre de la verdad, ante la mentira y la injusticia.

29. La mejor contribución de los jóvenes a la solución de los problemas urgentes de la sociedad, es el estudio serio de los mismos, y su preparación sólida para resolverlos cuando tengan a su alcance las responsabilidades directas de trascendencia social.

30. Afirmamos nuestra autonomía frente a todo grupo o partido político, pues la transmisión e investigación de la verdad, no pueden ni deben estar mediatizadas o instrumentalizadas por intereses particulares que pretendan relativizar la verdad en función de pragmatismos políticos. Pues la verdad no sirve sino cuando es servida.

31. No negamos que la Universidad tenga función política, si entendemos este concepto en su auténtico y más puro significado, ya que la Universidad contribuye al bien y progreso de la sociedad al aportarle y esclarecerle, como fruto de su propia actividad, los fines y principios verdaderos que deben regular la vida política; las verdades de las que depende la solución de los problemas concretos en los diferentes campos de la vida social; y al proporcionarle los hombres preparados para cumplir las tareas de mayor responsabilidad en la dirección de la sociedad. La UPAEP tiene la obligación y el derecho de defender esos principios.

32. En la actividad cotidiana de la UPAEP, habremos de formar los hombres capaces de llevar adelante las verdaderas soluciones a nuestros problemas; los dirigentes formados en el esfuerzo, que resistan y salgan vencedores de la crisis de hedonismo y decadencia moral; de la claudicación de la inteligencia ante el escepticismo y confusión ideológica que corroe los espíritus; del egoísmo y avaricia de bienes materiales y de poder; de la tiranía tecnocrática o científica; y de la declinación del espíritu ante los sistemas totalitarios y materialistas, y construyan con el Pueblo un México nuevo."La Cultura al Servicio del Pueblo"

PERFIL DEL EGRESADO

La UPAEP busca la promoción de la persona humana y su realización personal, que logre la íntima y plena identidad de su meta personal y el ejercicio profesional, con estilo propio de vida singular. Propicia que el universitario integre sus personales dones en la búsqueda y encuentro con el sentido de la vida; ejercite responsablemente su libertad y llegue al conocimiento pleno de sí mismo, aceptando las obligaciones inherentes.

Facilita que el futuro profesionista amplíe la visión sobre sí mismo, los demás, su entorno y Dios, para que con integral coherencia se manifieste plenamente para hacer prevalecer la Verdad, el Bien, la Justicia y la Belleza.

Habilita al alumno en procesos de toma de decisiones basadas en la jerarquía de valores aceptados.

Proporciona experiencias de aprendizaje en el entorno para que el alumno se integre y afronte su problemática con realismo y eficacia.

En la formación que ofrecemos La UPAEP afirma que el educando es un ser integral, ubicado en el tiempo y espacio, con diversas dimensiones que al conjugarse inseparablemente, coadyuvan al desarrollo personal.

En la dimensión física asiste a la continuidad del desarrollo físico de los alumnos. Promueve el respeto al cuerpo humano para que manifieste la armonía interior de la persona. Desarrolla hábitos de salud. Propicia el espíritu deportivo, con hábito y fomento del deporte practicado individual y colectivamente.

En el aspecto afectivo emocional, desarrolla los factores de la personalidad necesarios para la vida y la profesión. Promueve la sociabilidad en todas sus manifestaciones. Propicia el equilibrio emocional afectivo y el crecimiento de la autoestima. Inculca el afecto a los valores, actividades, emblemas, estilos, etc. de la UPAEP para que el universitario los asuma, se comprometa y los defienda. Fomenta la formación de la sensibilidad a lo estético y a la belleza.

En la dimensión intelectual, propicia hábitos intelectuales que formen el juicio crítico, para el encuentro y difusión de la Verdad y los conocimientos científicos. Fomenta la reflexión objetiva para integrar fe, razón y ciencia. Desarrolla el autoaprendizaje por métodos que lleven a un pensamiento lógico y claro. Genera creatividad, habilidades expresivas y de correcta comunicación.

Dentro del plano volitivo, forma responsablemente la libertad, la conciencia moral que guía y ordena a todas las demás dimensiones humanas. Acepta las responsabilidades profesionales y apego a la Verdad. Fomenta el espíritu de lucha en defensa de los valores aceptados. Genera y fomenta el espíritu emprendedor y de superación.

En el área social, desarrolla actitudes para penetrar, conocer, explicar y comprender la realidad personal y social. Forma líderes sociales en espíritu de servicio en compromiso y acciones concretas. Inculca el sentido del ejercicio profesional como servicio al Bien Común.

En la dimensión espiritual, en congruencia con el sentido católico que la inspira, se propician, promueven y defienden los valores del espíritu.

En la dimensión cultural, difunde los valores propios de nuestras raíces culturales como marco de reordenación de la vida social, económica, política y propiamente cultural, y asume la obligación de ser agente de la Nueva Evangelización de la Cultura.

Así, la UPAEP en sus alumnos:

Propicia un espíritu común proyectado hacia la vida y la sociedad. Promueve el diálogo interdisciplinario. Ubica los alcances y límites de las disciplinas propias de la carrera profesional y su ejercicio. Inicia el reconocimiento de las aplicaciones teóricas y prácticas de otras disciplinas, con las de su profesión.

Mediante la investigación, forma en el sentido crítico de las bases.

LA UPAEP REITERA QUE DESDE SU FUNDACIÓN:

Es... Institución de Inspiración Cristiana que colabora en la formación de la Cultura de la Vida, particularmente en la reordenación del vasto mundo de lo social, económico y político, con todas las consecuencias que implica ante los embates de la Cultura de la Muerte y sus manifestaciones. Integradora del saber; conjunta la diversidad de disciplinas científicas para el ejercicio profesional, consciente del entorno y sus exigencias, para su reorientación conforme a la Verdad, el Bien, la Justicia y la Belleza en servicio del Hombre.

Así...

Aporta a la sociedad profesionistas de excelencia académica, que realizan su vocación personal en el servicio a la comunidad. Forma hombres que asumen libremente su responsabilidad de ser destacados protagonistas en la instauración de un Mundo Nuevo, acorde a la dignidad de la persona, familia y sociedad.

Ello...

Mediante la investigación, docencia, extensión y difusión de la Cultura, integra en el universitario cuatro áreas nunca disociadas: vocación, formación integral, integración del saber y profesional, teóricas y prácticas de las disciplinas científicas. Precisa métodos de investigación y propicia la honestidad intelectual.

Por la docencia promueve el interés y el estudio de los problemas interdisciplinarios. Propicia una visión armónica del mundo y del hombre como guía del saber unificado.

Con la extensión universitaria, pone la cultura al alcance del Pueblo, promoviendo la Nueva Evangelización.

A tal fin, el universitario UPAEP:

Domina con amplia suficiencia los conocimientos y técnicas necesarios para el ejercicio de la profesión y los métodos de investigación de la disciplina científica propia.

Despierta el sentimiento e inclinación para el servicio. Observa la ética profesional. Desarrolla conciencia y sentido de responsabilidad social y solidaridad con todo el entorno. Se relaciona con otras disciplinas para enriquecer su propio trabajo y el de otros. Despierta un espíritu de liderazgo. Adquiere una actitud crítica y valorativa ante los cambios sociales, técnicos y científicos y una exigencia de autoaprendizaje que le lleve a buscar la actualización constante.

Siempre la Universidad fomentará el ambiente adecuado que refleje Testimonio, congruencia, ejemplaridad; aceptación y vivencia de principios y normas cívicas, morales y religiosas; descubrimiento, interiorización y vivencia de valores humanos; justicia en todas las relaciones; iniciativa y libertad de elección; trabajo y servicio comunitario; adhesión consciente y libre a la Doctrina y Modelo Universitario UPAEP.

Ante todo en el ejercicio de su actividad, el profesionista UPAEP deberá llevar el indeclinable propósito de evangelizar la Cultura e inculturizar el Evangelio, y así lograr que los valores de la cultura occidental y cristiana rijan la vida de nuestro país en todos sus múltiples y variados campos.

“La Cultura al Servicio del Pueblo”

PERFIL DEL MAESTRO UPAEP

En la acción educativa el conjunto de ideas, actitudes que se manifiestan en el aula o a través de las relaciones personales maestro-alumno, los mensajes específicos que se comunican en el desarrollo de la docencia, de la investigación y de la extensión, el ejercicio de la autoridad magisterial, la realización diaria del trabajo académico, son expresión de valores y actitudes que se quieren transmitir. Para ser factible la formación plena en valores, se desea el cumplimiento de una serie de características que constituyen el perfil del Maestro UPAEP:

1. Coincidencia, congruencia o respeto a los valores institucionales.

2. Autoridad Educativa (reconocida por otros y por sus alumnos) lo cual implica:

2.1 Grado académico pertinente.

2.2 Capacidad docente.- Habilidad para manejar adecuadamente los recursos didácticos y pedagógicos de los que puede disponer, con el fin de facilitar el proceso Enseñanza-Aprendizaje, atendiendo a los tres momentos de la labor docente, que son: Planeación, ejecución y evaluación.

2.3 Valoración integral del alumno como persona y como estudiante, centrando en él su labor docente y el proceso Enseñanza-Aprendizaje.

2.4 Respeto al programa.- Sin perjuicio a la libertad de cátedra, y con apego y cumplimiento a los lineamientos y contenidos del programa de su asignatura, así como a todos los momentos del proceso educativo (evaluación, bibliografía, experiencias de aprendizaje, etc.).

2.5 Liderazgo.

3. Coherencia, manifiesta por ser:

3.1 Honesto.- Capacidad para reconocer los propios errores y limitaciones, manteniendo un comportamiento congruente consigo mismo y con la institución.

3.2 Responsable.- Cumplimiento en cuanto a asistencia, puntualidad, así como la entrega oportuna de listas, tarjetas y resultados de evaluaciones.

3.3. Virtuoso.- Capacidad para proponer un modelo de identificación sano, con base en su comportamiento.

3.4 Que agrega valores en su enseñanza.- Capacidad para motivar a los alumnos a la vivencia de los valores del Ideario UPAEP.

4. Amor a la enseñanza.- Vocación de maestro.

5. Que propicia ambientes de: libertad, flexibilidad y de capacidad de improvisación. Capacidad para permitir y aprovechar la expresión libre de ideas, mostrando respeto y a la vez promoviendo la creatividad en los alumnos.

6. Estar dispuesto a aprender y actualizarse en lo personal, en lo profesional y en lo científico.

7. Experiencia profesional.

8. Estilo Personal.- Manifestación constante de una serie de rasgos personales, que faciliten el proceso Enseñanza-Aprendizaje.

9. Experiencia en investigación.